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Editorial
Contra el tabaco
Nueve provincias y 26 ciudades cuentan con leyes que limitan el consumo
del tabaco, contando además con la absoluta prohibición de fumar en
lugares cerrados de acceso público, los cuales fueron declarados
"libres de humo". Pero este escenario, por ahora aislado, puede llegar
muy pronto a transformarse en algo uniforme en todo el país, ya que en
el Senado nacional se acaba de dar media sanción a una muy dura ley
antitabaco, por amplísima mayoría, ya que fueron 51 votos a favor y
solamente 1 en contra.
Ahora, la palabra final la tendrá la Cámara de Diputados, aunque todo
indica, por las características de la iniciativa y además apuntando a
preservar la salud de la población, que se transformará en ley.
De esa manera, con una ley nacional, a la cual luego deberán adherir
las provincias, e incluso las ciudades que hasta ahora avanzaron por
cuenta propia y con sus ordenanzas locales, todo adquirirá uniformidad
en el territorio nacional, con lo cual seguramente se avanzará con
firmeza para el cumplimiento de las reglamentaciones.
Los objetivos que se persiguen con esta clase de normativas, aunque muy
conocidos vale la pena reiterarlos, sustentándose de modo especial en
la preservación de la salud, especialmente de quienes no tienen
adicción al tabaco -en sus diversas formas- y que igualmente resultan
afectados por la aspiración del humo exhalado por otras personas, los
fumadores, que de acuerdo con estudios bastante recientes, resulta
incluso más dañino que el humo inhalado directamente del cigarrillo.
Esta ley con media sanción de la Cámara alta, entre otras
disposiciones, enfoca de manera muy especial la prevención para evitar
la iniciación de los niños y adolescentes, razón por la cual se
prohibirá la venta de cigarrillos a menores de 18 años, además de todas
las reglamentaciones para evitar que se fume en los lugares cerrados de
acceso público, quedando solamente exceptuados -según reza la norma-
"patios, terrazas, balcones y demás áreas al aire libre de los espacios
destinados al acceso público".
Pero también se prohíbe la publicidad, promoción y patrocinio de los
productos elaborados con tabaco, a través de cualquier medio de
difusión o comunicación y eventos públicos, salvo lugares o
publicaciones exclusivas. Así también, los paquetes de cigarrillos
portarán una leyenda y una imagen advirtiendo sobre los efectos nocivos
del comsumo, tal como se hace en otros países en los que esta disposición viene aplicándose desde hace tiempo.
Uno de los temas que siempre se mencionó como entorpecedor para la
creación de estas leyes, fue el interés económico de los productores,
aunque se trata más de un concepto ficticio que real, pues aquí en la
Argentina el 85% de la producción de tabaco es exportada. En cuanto a
las tabacaleras, deben ajustarse a esta clase de normativas, ya que en
todo el mundo están siendo acorraladas en cuanto a la restricción de
sus ventas, que de todos modos, no suelen alterarse demasiado.
Recordemos que aquí en Rafaela esta ley viene aplicándose desde su
aprobación a nivel provincial, existiendo numerosos locales "libres de
humo", aunque en muchos otros se continúa vulnerando la ley, sin que se
advierta un control con la firmeza y energía necesarias para alcanzar
efectividad.
De todos modos, y aun cuando se producen alteraciones a la norma, se ha
logrado un importante avance, aunque sustentado de manera fundamental
en la decisión de los propietarios o concesionarios de locales
públicos, quienes se encargaron de hacer cumplir la disposición de no
fumar, lo cual de ninguna manera le redujo la cantidad de clientes. Hoy
por lo tanto Rafaela es una ciudad libre de humo todavía a medias, pero
seguramente cuando tenga vigencia la ley nacional, se reforzará el
sistema de control para que se haga más efectivo, avanzando así hacia
un objetivo mucho más importante.
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